No son los cristianos los que se oponen al mundo. Es el mundo el que se opone a ellos cuando se proclama la verdad sobre Dios, sobre Cristo y sobre el hombre. El mundo se rebela siempre que al pecado y a la gracia se les llama por su propio nombre. Superada ya la fase de “aperturas” indiscriminadas, es hora de que el cristiano descubra de nuevo la conciencia responsable de pertenecer a una minoría y de estar en frecuencia en contradicción con lo que es obvio, lógico y natural para aquello que el Nuevo Testamento llama - y no ciertamente en sentido positivo - “el espíritu del mundo”. Es tiempo de encontrar de nuevo el coraje del anticonformismo, la capacidad de oponerse, de denunciar muchas de las tendencias de la cultura actual, renunciando a cierta eufórica solidaridad posconciliar.
Palabras del Card. Joseph Ratzinger (ahora Benedicto XVI) recogidas en el libro “Informe sobre la fe”, de Vittorio Messori, BAC Madrid, 1985.




Asi es Nacho.
Muchas gracias por este post.
Los católicos estamos en el mundo, pero no debemos ser mundanos.
No debemos seguir callando y edulcorando las palabras. La Verdad no ofende, y quien así se sienta es porque es enemigo de la Verdad, y esta le molesta a su conciencia.
Quien obra bien no se ofende.
Un abrazo
Y de acuerdo con lo que dices es hora de que tengamos el sano orgullo de ser cristianos que es el mayor regalo que nos puede tocar, yo aunque no tenga un duro me siento más rico que el Bill Gates y quiero repartir esta inmensa fortuna por todo el mundo.