¿Desierto o esclavitud? #YoRompoConRajoy

Rajoy, mintiendo

Ayer por la noche estuve en la sede del Partido Popular, protestando contra la clase de político en que se ha convertido Mariano Rajoy, un gobernante absoluto al que voté, engañado, en las últimas elecciones generales.

Hoy me he despertado con la misma indignación, con el mismo enfado que tenía ayer.

Porque Mariano Rajoy Brey ayer anunció que congela definitivamente el Anteproyecto de ley de protección de la vida del concebido… A Rajoy:

  • No le importa el compromiso formal de derogar la ley Aído (la ley de barra libre de abortos) que adquirió con los ciudadanos en su programa electoral.
  • No le importa que 11 millones de españoles le votáramos con esa y otras promesas (incumplidas) en el programa.
  • No le importa que el Consejo de Ministros aprobara el Anteproyecto de ley de protección de la vida del concebido y la maternidad.
  • No le importa que él mismo, Mariano Rajoy, la Vicepresidenta y el Ministro de Justicia declararan en numerosas ocasiones que sí, que aprobarían la ley de protección de la vida.
  • No le importa que el fin de semana pasado cientos de miles de ciudadanos nos manifestáramos en 64 ciudades en la Marcha por la Vida.

… Porque Mariano Rajoy prefiere guiarse por sus cálculos electorales, por las encuestas de su Rasputín, el Sr. Pedro Arriola, casado con la diputada más abortista del Congreso.

Un Pedro Arriola que le ha dicho que el voto del miedo (a Podemos) va a hacer que los votantes provida dentro de 14 meses volvamos a votar a Rajoy, a pesar del acto de lesa traición que supone no derogar la ley de barra libre de abortos.

Porque sin Podemos, Mariano Rajoy no habría podido tomar esta decisión profundamente antidemocrática. Por eso el propio PP se ha encargado de alimentar a Podemos. Porque le interesa electoralmente.

Mariano Rajoy, con esta decisión hecha pública dos días después de la marcha por la vida, justo antes de subir a un avión rumbo a China, nos ha despreciado, nos ha escupido en la cara, nos ha abofeteado.

Mariano Rajoy nos ha dicho:

Sois mis esclavos. Y como esclavos que sois, os puedo golpear, os puedo patear… Porque sois de mi propiedad. Me pertenecéis, y puedo hacer con vosotros lo que quiera… Porque os movéis no por principios, sino por miedo a la izquierda (y a Podemos muy en particular).

Mariano Rajoy se ha reído de nosotros:

No me creo vuestra amenaza de retirarme el voto. Por eso os puedo mentir, os puedo traicionar, porque estáis  a mi servicio… Porque este cabreo que ahora sentís, el día de las elecciones desaparecerá, arrasado por el miedo. Porque yo no quiero votantes que voten convencidos, me basta esclavos que voten con miedo.

Mariano Rajoy nos ha hecho una oferta que (según Arriola) no podemos rechazar:

¿Democracia? ¿Qué democracia? ¡Pero si el pueblo no entiende de política! ¡Pero si mis votantes me pertenecen! A MIS votantes, yo les dejo votarme…

Fijaos si soy generoso – nos dice Rajoy – fijaos si soy un gobernante bueno y comprensivo, que a pesar de vuestras amenazas en la Marcha por la Vida, al final, dentro de 14 meses, cuando se os haya pasado el cabreo, os dejaré que me votéis. Os permitiré que volváis a Egipto… Y a cambio os entregaré un poco de arroz, y os protegeré del lobo de la ultraizquierda…

Sólo os pido una cosa muy pequeña: vuestra libertad … y vuestros principios. Nada más.

Seréis mis esclavos, y yo seré vuestro dueño.

Con esta decisión, al incumplir la promesa de derogar la ley Aído, queda claro que entre Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero no hay ninguna diferencia ideológica sustancial. Ambos tienen la misma idelogía: el progre-laicismo. Ambos son corresponsables (por acción o por omisión) de la ley de aborto libre…

Es más, Mariano Rajoy es peor que Zapatero, porque nos ha engañado, nos ha mentido a los votantes.

Mariano Rajoy ha cumplido, él solito, la profecía del propio Zapatero: “Cuando gobierna la izquierda hay que ir rápido, Lo que hagamos ahora quedará y nadie lo va a cambiar”.

¿Qué nos queda? ¿Qué podemos hacer los defensores de la vida, la familia y la libertad?

Sólo podemos elegir entre dos alternativas:

  1. Seguir esclavos. Confirmarle a Rajoy, a Arriola, y a toda la clase política, que los votantes provida y profamilia queremos seguir siendo esclavos. Confirmarles que NUNCA jamás, en la democracia española, nos tienen que escuchar, que hacernos el mínimo caso. Porque somos irrelevantes, porque aunque nos maltraten, el miedo nos ata a la cadena con la que Rajoy nos tiene atados. Una cadena que es muy fácil de romper, pero que no rompemos por miedo al lobo de la ultraizquierda.
  2. Salir, en busca de la libertad, al desierto. Sufrir temperaturas extremas: pasar calor de día, frío de noche… Pasar sed. Soportar los ataques de los progre-laicistas. Confiar en la providencia para sobrevivir…

… En definitiva: vivir libres.

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